
Antonio Hernández el Espectro I. (Q.E.P.D.).
A continuación estimados lectores, les contaremos la fascinante historia de uno de los mas grandiosos estetas del pasado. “Antonio Hernández el Espectro I”
Antonio Hernández nació el día 6 del mes de febrero del año de 1934, en la cuidad industrial de Monterrey Nuevo León. Pero sus padres se trasladaron a vivir a una vecindad que se ubicaba en la popular Colonia Guerrero de la capital mexicana. Desde muy temprana edad, Antonio fue pendenciero y su carácter rebelde tendría eco en la colonia donde se mudó, ya que con frecuencia se vió envuelto en pleitos callejeros en los que se verían implicados jóvenes de la celebre y famosa vecindad conocida como “El Pueblito” que se encontraba ubicada en la calle de Soto # 243. En esa misma manzana se encontraba ubicado el extinto Cine Soto. El Pueblito fue una vecindad en la que vivieron alrededor de unas 100 familias y Antonio debía de lidiar y de imponerse con gallardía y tenacidad, en un ambiente en el que las broncas entre los menores de edad, eran el pan de cada día. Eran regulares los pleitos de las palomillas de las calles de Soto y los de la Degollado. Muchas de las veces el triunfo se iba del lado de los famosos “Tigres del Pueblito” Así transcurría la infancia de Antonio Hernández, el Espectro I aunado a que estudiaba su educación elemental, en la escuela que fue conocida como “Estado de Chihuahua” que se encontraba ubicada en las calles de Lerdo.
Antonio fue el segundo miembro de la familia integrada por: el señor Hernández y por la señora Concepción Arrieta, quienes llegaron a la capital acompañados de sus dos hijos: Carlos y Antonio. En el año de 1948, la ilustre vecindad del “Pueblito” fue demolida y la familia Hernández se cambió de domicilio y su destino seria el famoso barrio de la lagunilla, en donde el padre de Antonio, puso un negocio de barbacoa y de consomé en la Plaza Martínez de la Torre. En el mismo barrio, Antonio Hernández, con el tiempo llagaría a ser una incógnita notable arriba de los escenarios luchísticos, de la Arena Coliseo. A la edad de los 15 años, Antonio se empapó del negocio de la comida bajo el escrutinio de su padre, quien llegó a ser conocido en el barrio como Pepe “Perros” fue por ser un precursor del negocio de la Barbacoa y de los Consomés por los rumbos de la lagunilla. Un año mas tarde, Antonio partió por una temporada hacia su tierra natal (Monterrey Nuevo León) en compañía de su señora madre, dejando a su padre en la capital para que atendiera el negocio de la Barbacoa.
Se avecinaba el contacto de Antonio Hernández con la lucha libre:
Don Chucho Hernández decidió liquidar a la empresa que fundara en el “Frontón México” debido a que trasladó su centro de operaciones a un local localizado entre las calles de: Gutemberg y de Melchor Ocampo, en donde se ubicaba el “Frontón Metropolitano” esto fue casi feneciendo el año de 1953. En la empresa de Don Chucho, estuvieron gente de la talla de un: Jack O” Brien, Bobby Segura, y Emilio Charles. Todos ellos afiliados de PUM ( Promotores Unidos Mexicanos), Don Chucho se dió el lujo de traer a sus filas a luchadores de aquella época gloriosa como a un: Gardenia Davis, Broadway Venus, Tonina Jackson, Terremoto Mc Goom, Austin Shivers, Otto Von Wadler, El Santo, Cosaco Loco, Cara Cortada, El Califa, Carnicero Butcher, Wolf Rubinski, Ray Carrasco, El Medico Asesino, Joe Grant, Golden Superman, Tony Hernández y muchos luchadores mas que enriquecieron a un elenco que dejó plasmada su huella en la historia de la lucha libre, con batallas fantásticas.
Antonio Hernández realizó en esta empresa, una campaña relámpago, en luchas de mano a mano o en luchas de relevos sencillos, en donde se le vieron cualidades para incursionar en el difícil deporte. Desafortunadamente para la empresa de Don Chucho Garza y compañía, el proyecto muy pronto se desvaneció y todos los luchadores que integraron esta aventura, muy pronto se vieron en la necesidad de emigrar hacia nuevos horizontes. Muchos de ellos regresaron a la empresa de Lutteroth, otros, sencillamente se fueron a Guadalajara con el promotor Elías Simon. Los luchadores restantes, siguieron fieles a Don Chucho Hernández y lo siguieron hasta la cuidad de Monterrey, cuidad en donde continuaría con la promoción.
El buen desempeño de Antonio Hernández sobre el entarimado, no pasó desapercibido. Los medios impresos especializados de la época, simplemente hablaron maravillas de él……..ESTA HISTORIA CONTINUARA………….





























