
El luchador Paul Vachon cantó la canción “The Prisioner song” definitivamente el luchador se robó el espectáculo y la tarde.
Se celebró una función del Wrestling Americano, en la prisión de una pequeña comunidad mejor conocida como Cowansville. Esta función de Wrestling, fue dedicada para que los internos se recrearan, ya que se pretendía llevarles algo de diversión y para que hicieran mas llevadera su estancia mientras purgaban sus condenas. El penal de la población de Cowansville se encuentra localizada justo al sur de la ciudad de Quebec, Canadá, muy cerca de la línea divisoria con Los Estados Unidos de Norte America.
Una docena de luchadores elite del circuito del Gran Prix, invadieron las instalaciones del penal en donde se efectuaron 6 luchas. Esta eventualidad se llevó a cabo en el verano del 73, en la que se aprovecharon las celebraciones de los días feriados en Canadá.
Warden Lemire y Maurie Potvin, fueron los responsables en organizar la función del Wrestling en el penal y fue por dos semanas veraniegas, las que los internos se relajaron, presenciando exhibiciones de Wrestling.
Los luchadores respondieron a la invitación a la que les hiciera el director del penal, en donde se instaló un ring, contando con que el evento se celebraría al aire libre. El luchador Mad Dog Vachon el archi-villano ofreció una gran presentación en la que los presos disfrutaron de las tácticas ruines del luchador. El veterano de electrizantes guerras sostenidas sobre el enlonado, el luchador Bull Gregory, puso su granito de arena…causando las delicias del los asistentes a la función.

Dos de los internos saltaron al ensogado para unirse a la celebración..
La lucha que mas revuelo causó, fué la que protagonizaron dos de los internos del penal, quienes se enfrascaron como autenticas fieras, en donde uno de ellos le asestó un sillazo a la cabeza de su oponente y que al final de la batalla… comenzaron a correr ligeros chorros de sangre. Los reclusos invitaron a los luchadores a cenar con ellos y estos, aceptaron gustosos a la invitación. Luchadores y presos, se unieron en esas tardes de verano del 73, para celebrar funciones de Wrestling que a los reclusos les cayó como anillo al dedo y que podían olvidarse por momentos, de que estaban privados de sus libertades.



























