Se trataba de la despedida del luchador mas idolatrado de la historia y que mejor lugar para que se produjera el retiro definitivo del histórico luchador Santo, como en el solemne y esplendoroso y ya extinto Toreo de Cuatro Caminos. Santo decía adiós a la afición, decía adiós a los medios especializados, a sus colegas del ring, a los promotores quienes alguna vez se honraron de haber logrado la contratación del ícono plateado. Santo decía adiós a sus amigos, decía adiós a la niñez que tuvo la alegría y la afortuna de despedirlo en su última intervención sobre un cuadrilátero. El semblante de Santo en ese día 12 de septiembre del año de 1982, era de cierta tristeza, pues sabía Santo que jamás volveria a luchar sobre un ring, pero le quedaba la satisfacción de haberse brindado durante toda su impresionante carrera, ante el noble público que siempre lo arropó, que siempre lo acompañó a Santo mientras que el ídolo de plata buscaba la gloria inmortal.

De alguna manera Santo no nos daba el adiós definitivo, pues cedía su personaje a su hijo más pequeño para que este continuara con el arte luchístico que a él lo encumbró a la fama.

Habia mucho sentimiento en la despedida de Santo en el Toreo, la gente se arremolinaba a querer tocar por última vez a Santo, quien se aproximaba hacia una batalla que había sido vista y que es recordada desde cualquier ángulo como verdaderamente histórica. Santo no salió de los vestidores del Toreo sobre los hombros de sus admiradores como era su costumbre, pues el mar de gente que estuvo presente en el Toreo lo esperaba para ovacionarlo, lo esperaba para consentirlo, para entregarle su último aplauso, para entregarle su agradecimiento por tantas y tantas alegrías y por tantas emociones que Santo les había dejado a sus miles de seguidores.

Rumbo al ring, Santo fué escoltado por la autoridad, ya que la multitud se había desbordado en el Toreo registrando un lleno hasta el tope. Tras de Santo venían los mariachis para entonar el momento que resultó auténticamente significativo. Detras de Santo venían también sus aliados que lo acompañaron en su última aventura luchística y ellos eran: Gory Guerrero su gran amigo y compañero, Huracán Ramírez otro excelente luchador y uno de los mejores amigos de Santo. El cuarteto lo cerró el ídolo dorado el Solitario. Sobre el ring habia fiesta por la despedida de Santo. El Toreo le rindió culto a Santo en su retiro. Cantaron los mariachis la famosísima melodía de Don Vicente Fernandez, aquella que dice, “Pero sigo siendo el rey” La niñez de México subía al ring para decirle adiós a Santo, subieron bellas damas para saludarlo. El ambiente parecía de fiesta nacional por la despedida de Santo. Llegaron los reconocimientos para Santo entre: diplomas, trofeos y el más importante que era el aplauso del respetable.

Santo le prodigaba gratitud al público del Toreo, pues se la pasó atendiendo a cada una de las personas que querían despedirse de él. La abuelita de la lucha libre no quedó exenta a esta magna celebración y Doña Vicky Aguilera acompañó a Santo en su adiós a la lucha libre. Los mariachis seguían animando el ambiente con sus alegres melodías, mientras que el trío devastador de “Los Misioneros de la Muerte” llegaba al ring acompañados de un rudo despiadado como el Perro Aguayo.

El Signo, Negro Navarro y el Texano junto con el Perro Aguayo le daban la despedida al Santo, estando este cuarteto en la esquina contraria del legendario cuarteto, quienes todos y cada uno de ellos ya descansan en paz. (Santo, Solitario, Huracán Ramírez, Gory Guerrero y el Texano. Q.e.p.d.)

La algarabía en el Toreo seguía viento en popa y la lucha estaba a punto de comenzar. Una carrera parecía extinguirse, ya que se acercaba a su culminación………CONTINUARA.