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El catorce de octubre 1973, fue una fecha conmemorativa en el lejano oriente, debido a uno de los encuentros de lucha libre más importantes y más impresionantes de todos los tiempos en suelo japonés, y no era para menos catalogar este combate con un grado excelso de técnica meramente científica.

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El histórico combate contó con la participación de un verdadero ramillete de súper leyendas, fácilmente la trilogía de Antonio Inoki, Karl gotch, y Lou thesz son nombres que pesan en serio en toda la historia de la lucha profesional, claro que pesan, tan solo Karl Gotch y Lou Thesz tuvieron a su cargo a una gran camada de súper estrellas japoneses de la que surgió la generación de maravillosos discípulos como; el propio Antonio Inoki cuyo mentor fue el gigantesco Karl Gotch, además de Mitsuharu Misawa y de Jumbo Tsuruta, fueron parte del discipulado del que para muchos es el mejor luchador del planeta de todos los tiempos, el grandioso Lou Thesz. En esto diferimos un poco, pero de que el nombre de Lou Thesz ocupa un lugar de honor entre lo más selecto de todos los tiempos lo ocupa.

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Los himnos nacionales se entonaron en representación de las naciones japonesa y estadounidense-aleman, son momentos que inspiran al luchador a salir a combatir a tambor batiente, y al grito de guerra se iniciaba el emblemático ritual que entonaba las estrofas del himno del país de los luchadores allí presentes.

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Inoki llevo de aliado al poderoso Seiji Sakaguichi, y Lou Thesz llevo de compañero a Karl Gotch fue un combate por demás científico que difícilmente se borrará de la memoria cronológica del puroresu japonés.

Hacia las inmediaciones del cuadrilátero salía Lou Thesz para someter al portentoso Seiji sakaguchi, en un combate en el que el dominio de la ciencia y la razón luchística brillo en todo su esplendor. Que categoría de luchadores se reunieron en aquella noche señores, cuanta calidad reunida en un solo escenario, y un público por demás a la altura de este histórico y memorable acontecimiento. Fue una lucha con evoluciones de la más alta escuela y con una infraestructura técnica sin igual.

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Admirables eran las técnicas de combate del Icono Lou Thesz, a leguas se notaba la experiencia de un viejo lobo de mar quien se miro elusivo, astuto, pero con una incomparable precisión en sus castigos los cuales fueron variados y rara vez repitió uno solo. Maestría sobre el ensogado fue lo que se le atribuyo a la dupla del representativo estadounidense-aleman.

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Tocaba el turno para Karl Gotch y a uno de sus más grandes discípulos, Antonio Inoki, ese legado de Karl Goch salió a relucir en la persona de Antonio Inoki quien se lucio al máximo de sus capacidades deportivas, buena impresión dejo este choque profesor-alumno, cuanta precisión matemática de Karl Gotch, a leguas resaltaba en el cuadrilátero que un verdadero instructor de legendas se encontraba en plena aplicación de su doctorado y con gran maestría daba una sesión de cátedra.

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Después de una caída por bando Antonio Inoki logró poner en espaldas planas a Karl Gotch para la cuenta de las tres palmadas, y la delegación japonésa se llevó el triunfo, ante la algarabía del público aficionado que festejaba la victoria de los de casa, un triunfo que valía oro para el Gran Antonio Inoki y Seiji Sakaguchi.

The Top Ten Moves of Karl Gotch