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En lo personal crecí mirando las películas de Blue Demon, Mil Máscaras, y el Santo, siempre fuí un apasionado de ellos. En esta época se abarrotaban los cines para ver las matinés y para ver las películas de estos súper héroes. Esta fue una generación de aficionados muy bonita, porque dibujábamos a nuestros ídolos, pero el que llamaba muchísimo la atención fue Mil Máscaras. En esta época casi no acudían muchos niños a las arenas, y era porque no les permitían la entrada a menos que sus padres hablaran con el encargado de revisar los boletos de entrada para que los dejaran pasar afortunadamente uno de mis tíos y mi abuelo se las arreglaban para que yo pudiera pasar, esto sucedía en el año de 1972, en este año el Solitario ya era un figurón y no se diga don Ray Mendoza o el Rayo de Jalisco, fue una época maravillosa la del aquel entonces, y es grato recordar haber vivido estas agradables experiencias.

Después vino la época del Toreo que sin necesidad de tanta publicidad, en esta época ya los niños hacían sentirse más en las arenas, los niños ya eran parte de esta comunidad de celosos aficionados al deporte, era una gran combinación de dos generaciones diferentes de aficionados, la del experto conocedor, y la del aficionado joven que apenas comenzaba a responder al llamado de sus grandes ídolos para que asistieran a las arenas, que aunque habían mirado a sus luchadores favoritos solo por revistas o por las películas, ya se comenzaban a integrar a esta selecta comunidad de grandes aficionados. En las arenas se miraban imágenes de un buen ambiente familiar y de una amena convivencia entre los aficionados, y entre el aficionado y sus grandes ídolos.

Después vino la época de la televisión, esta época daño de alguna manera a la lucha libre, pues ya las entradas ya no fueran las mismas, porque el aficionado regular prefería sintonizar su aparato de televisión, y así se ahorraba el dinero de las entradas que no era malo por supuesto. También se ahorraba el tiempo en transportarse a las arenas de ida y vuelta, pero se perdía de ver las acciones en vivo y en directo que solo los aficionados de hueso colorado y de corazón y los más apasionados fueron quienes preferían acudir a presenciar las funciones de lucha libre en persona.

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Llegó la era del Internet, en esta era el aficionado tiene más comodidades que sus antecesores, porque en segundos se da cuenta de los resultados de una función que ya haya finalizado solo unos minutos antes, así que no tiene que ver muchas de las luchas para darse cuenta de los detalles de un cartel presentado en un lugar determinado. El internet ha creado a muchos aficionados cibernéticos, muchos de ellos se vuelven conocedores por las facilidades que se tienen para navegar en la red, un aficionado puede hacerse conocedor en tiempo record, pero no es lo mismo tener una perspectiva de una lucha de máscaras que es presenciada en vivo, a que se vean los resultados por el Internet. El Internet no es malo siempre y cuando se utilice con fines educativos y con fines de entretenimiento, pero cuando se utiliza para llenar a una página de improperios y de mensajes denigrantes, como se hace en algunas secciones de deportes lo único que te causa es tristeza y pesadumbre, de cómo estimados lectores se ha transformado a la lucha libre, mientras que los aficionados de la generación de los 70s hacíamos dibujos de nuestros luchadores, acudíamos a las arenas y respetábamos a la lucha libre.

En la actualidad hay excelentes aficionados a la lucha libre sin lugar a dudas, pero también hay desgraciadamente muchos aficionados que se refieren de fea manera de los luchadores y de la lucha libre en general. En verdad que tristeza señores.

¿ Estimados lectores como describirían ustedes a las generaciones de aficionados que les ha tocado vivir ?