Del Gigante Francés André sabemos muchas historias pero pocas donde su furia estuviera fuera de control. Casi siempre nos enterábamos de que el personaje de maligno en el ring era contrastado por su nobleza y calma fuera de él. En ocasiones su rivalidad contra Hogan lo ponía en verdad de malas y en un encuentro en la New Japan en 1983, era tal su furia, que un aficionado que solo lo tocó dándole unas palmaditas en el brazo, fué salvajemente golpeado por André con un puñetazo en el rostro con el que el aficionado cayó fulminado ante la admiración de todos los ahí reunidos. De in mediato sale Inoki al rescate pero ya el aficionado se encontraba directo a la enfermería de la arena.
Claro ejemplo de que a pesar de ser un show a veces los luchadores se encienden de verdad.