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Mano Negra midiéndose al icono mexicano Huracán Ramírez.

Con la combinación de luchadores consagrados y jóvenes estetas (estas combinaciones se han venido dando desde tiempos inmemorables) los carteles de lucha libre lucirían novedosos y las jóvenes promesas se verían beneficiados al alternar con los luchadores estrellas, ya que a base de tesón y de esfuerzo, lograrían escalar rápidamente en las carteleras de lucha, cubriendo incluso los huecos dejados por los luchadores que ya estaban próximos a su retiro y que habría que nutrir a los elencos con sangre nueva, y esta era la misión de los bisoños atletas, el de continuar con la estafeta de la lucha libre para que la misma siguiera funcionado como deporte espectáculo, negocio y entretenimiento. A finales de la década de los años sesentas y en los años setentas, llagarían a la lucha libre jóvenes promesas que tomarían la senda del éxito que los catapultaría hacia el estrellato como en los casos del Villano Tercero, Fishman, El Faraón, El Satánico, Ringo Mendoza, El Perro Aguayo, Mano Negra (este último no tuvo el mismo lugar en las carteleras del Toreo que en la Empresa Mexicana de Lucha Libre) entre muchos otros luchadores que llegarían a brillar con luz propia durante sus destacadas y prominentes carreras luchísticas, como en los casos de la mayoría de los luchadores ya mencionados.
Tan solo por dar un ejemplo de lo que hacemos mención, a menos de dos años de su debut, Mano Negra se coronó como campeón mundial welter de la N.W.A. un día 14 de diciembre de 1973 frente a Karloff Lagarde. Su estatus de campeón mundial welter le permitió codearse a Mano Negra contra lo más granado de la división de los pesos welters, como en aquella función celebrada en el Palacio de los Deportes en un día 12 de Febrero de 1975 cuando venció a un experimentado Huracán Ramírez en una excelente lucha en mano a mano, dejando entre ver, que la nueva generación de luchadores venían empujando fuerte y que la competencia entre los luchadores legendarios y los recién llegados, seria cada vez, pero cada vez más intensa.